Diverxo de Madrid
Con gran lista de espera
Sólo superado por “El Bulli”, Diverxo tiene un libro de reservas muy apretado donde todos sus servicios se encuentran reservados con un mes de adelanto.
David Muñoz, un joven emprendedor tuvo en Diverxo su primer emprendimiento propio. Luego de 5 años de duro trabajo en algunos de los mejores restaurantes de Londres, decidió embarcarse en su propio proyecto al considerar que ya estaba preparado para la experiencia. Junto a quien hoy es su mujer, Ángela Montero abrieron un pequeño local en la calle Francisco Medrano de Madrid.
Este joven chef español es el único en haber conseguido la estrella Michelin, 3 soles de la guía Campsa además del premio Nacional de Gastronomía en un mismo año.
Propietario y Chef de Diverxo, David nació en el barrio La Elipa de Madrid. Sin ningún tipo de influencia familiar por el mundo culinario. Dueño de técnicas y creatividad difíciles de explicar es sin dudas la revelación de los últimos años en la gastronomía española.
Diverxo, con estas características podría suponer al lector que es un restaurante caro, pero el plato más caro no supera los 85€. David trabaja los 7 días de la semana junto a sus 12 empleados, pelando ajos y haciendo lo que haga falta hacer en su cocina, lo que muestra claramente otra de sus grandes virtudes, la humildad.
Entre los proyectos de David, se destaca el nacimiento de un Diverxo oriental, con la mira puesta en Shangai, David espera poder alinear todo lo requerido para que se cumpla el nacimiento de su restaurante en este nuevo emprendimiento.
Su filosofía es muy clara, una persona que estuvo esperando un mes o más para poder venir a conocer Diverxo, no podemos defraudarlo, es por ello que se intenta hacer vivir una experiencia única donde el cliente viva buenas sensaciones y se retire con una sonrisa en su rostro.
Sin tratamientos VIP, la lista de espera es para todos los clientes igual. Quien desee conocer el lugar deberá esperar su turno en la lista, como lo debe hacer todo el mundo.
Seguramente no tendrá el placer de conocer al artista del lugar, ya que David no es de los chef que saluda a su clientes, simplemente prefiere estar en la cocina enfocando todo su esfuerzo en la elaboración de los distintos platos.
Inmerso en el mundo culinario desde muy pequeño, David siempre fantaseó con su propio restaurante. En la imaginación de ese pequeño ya existía lo que hoy es una realidad. Incluso llego a crear una carta para aquel “rincón del buen comer” tal cual había bautizado de niño su restaurante.
David busca mostrar platos y técnicas diferentes de lo conocido. Nuevas formas de cocinar y combinar.


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